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Lo que es bueno para el corazón, también lo es para el cerebro

¿Sabías que llevar un estilo de vida saludable para el corazón también aporta beneficios cognitivos? Cuidar la salud del corazón y el cerebro puede tener efectos positivos a largo plazo que te serán muy útiles a medida que envejeces.

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Cada segundo de cada día, sin pedirte permiso, tu corazón bombea la sangre a cada órgano del cuerpo para mantenerte vivo. Al mismo tiempo, tu cerebro controla todas las funciones corporales voluntarias e involuntarias, te permite resolver problemas y recordar cosas, entre otras tareas.

Tener un músculo cardíaco fuerte y unos vasos sanguíneos sanos es vital para la salud del corazón. Lo mismo vale para el cerebro. Todas las células necesitan el oxígeno que se transporta por el torrente sanguíneo. Por tanto, cuando se interrumpe el flujo de sangre al corazón, se produce un ataque cardíaco. Cuando ocurre en el cerebro, se trata de un ictus.

Objetivo: prevenir la formación de placa

Una de las mejores maneras de cuidar tu corazón y cerebro consiste en prevenir la acumulación de placa. La placa, normalmente una mezcla de grasa, colesterol y otras sustancias, puede estrechar las arterias hasta el punto de restringir de manera severa el flujo sanguíneo o incluso bloquearlo por completo. Además, si un trozo de placa se desprende, puede viajar por el torrente sanguíneo bloqueando las arterias que alimentan directamente al corazón o el cerebro.

 

¿Cómo cuidar la salud del cerebro y el corazón?

Esto es lo que puedes hacer para proteger tu corazón y cerebro.

Mantén la presión arterial bajo control. La presión arterial alta obliga a tu corazón a trabajar más, provocando pequeños desgarros en los vasos sanguíneos, lo que genera un tejido cicatricial que puede atrapar los compuestos que conducen a la acumulación de placa. Además, la hipertensión arterial no controlada guarda una estrecha relación con los accidentes cerebrovasculares.

Mantén el colesterol y los triglicéridos dentro de los límites saludables. Cuando hay demasiado colesterol y triglicéridos (grasa) en sangre, pueden acumularse en los vasos sanguíneos, frenando el flujo de sangre que transporta oxígeno al cerebro, el corazón y otros órganos.

Haz ejercicio. Hacer ejercicio con regularidad reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, hipertensión arterial, colesterol alto e infartos. Los adultos sanos deben hacer 150 minutos de ejercicio moderado a la semana, como caminar a paso ligero, ir en bicicleta, practicar algún deporte o entrenar en el gimnasio.

Mantén un peso saludable. Los kilos de más estresan el corazón, obligándole a latir con mayor frecuencia. Tener sobrepeso también aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y tener hipertensión arterial y niveles elevados de triglicéridos altos en sangre.

Ríe más. Intenta reír todos los días. Un viejo refrán dice que la risa es la mejor medicina, y no le falta razón. Cuando ríes, todo tu sistema circulatorio se energiza y envía un 20 % más de sangre a tu cuerpo porque el revestimiento de las paredes de los vasos sanguíneos se relajan y expanden.¹ Ese aumento del flujo sanguíneo bombea más sangre oxigenada al corazón y el cerebro, mientras reduce el estrés.

Antes de empezar una rutina de salud nueva, es conveniente que consultes a tu médico y te hagas revisiones regulares para comprobar el estado de tu corazón y cerebro. Estos órganos trabajan muy duro para que puedas moverte y pensar todos los días, cuídalos y te devolverán el favor.

 

 

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